En la Primera Guerra Mundial, el
mundo fue testigo de (hasta entonces) la mayor contienda bélica de la historia,
en la cual, gracias al gran desarrollo industrial de las décadas anteriores, se
pudo innovar el armamento en gran medida. Los cambios más notables fueron el
paso del caballo al vehículo motorizado, de la espada a la ametralladora,
además de la entrada en acción del submarino y los aeroplanos. México aportó su
grano de arena a este avance, cuando a finales del siglo XIX el General Manuel
Mondragón creó el primer rifle semiautomático de la historia.
Más adelante durante la Segunda
Guerra Mundial, la tecnología militar nuevamente da pasos agigantados, y es
Alemania quien llevara la batuta de la innovación armamentista, desarrollando
toda clase de armamento pesado y ligero; aunado a esto, comenzó con la
investigación espacial, y logró desarrollar los primeros misiles balísticos,
mismos que lanzaba desde sus costas y podían llegar a la isla de Gran Bretaña.
Su tecnología sería la base para el desarrollo armamentístico de años
posteriores. A finales del conflicto aparecieron los primeros aviones de combate
a propulsión o a reacción.
Empero Estados Unidos contribuyó
a la evolución del armamento durante la contienda mundial. En 1942 se pone en
marcha el Proyecto Manhattan que derivó en la creación de la bomba atómica, instrumento
clave para poner fin a la guerra cuando se hizo uso de este artefacto en dos
ocasiones en Japón (Hiroshima y Nagasaki).
La exigua participación de México
en la contienda fue suficiente para que el país se viera beneficiado, durante
la gestión de Ávila Camacho, las tropas recibieron adiestramiento por parte de
Estados Unidos, y también se obtuvieron aviones de combate de aquella época.
Propaganda de guerra mexicana durante la 2GM
Al final de la Segunda Mundial, y
con los acuerdos de Yalta y Potsdam, el mundo queda dividido en dos zonas de
influencia: El Primer Mundo (Capitalistas) y el Segundo Mundo
(Socialistas). Surgen EE. UU. Y la Unión
Soviética como las potencias hegemónicas, y cada una crea una organización de
corte defensivo para contrarrestar a su adversario: la OTAN y el Pacto de
Varsovia, respectivamente.
Con el eventual proceso de
descolonización que siguió a la segunda contienda mundial, cada potencia
buscaba ganar zonas de influencia, y para ello era necesario contar con el
armamento que les permitiera interferir en cada uno de los nuevos Estados y
salir triunfantes. De esta forma inicia una carrera armamentística que tuvo
como base el desarrollo de su respectivo arsenal nuclear. El ámbito tecnológico
militar tuvo un avance sin precedentes, y el porcentaje de PIB que aportaban
los países a sus fuerzas armadas era cada vez mayor.
La tensión de la Guerra Fría
también llegó a México, aunque a lo largo de la existencia del mundo bipolar el
Estado mantuvo su neutralidad en la medida de lo posible, a pesar de que tuvo
actividad en favor de ciertos grupos radicales en América Latina y de
declararse no simpatizante con el comunismo. Sin embargo en los años cincuenta,
el país se vio envuelto en un altercado diplomático con Guatemala, que estuvo a
punto de terminar en una guerra. Después de resolverse esta controversia, durante
el mandato del presidente Adolfo López Mateos, en 1961, México entra a la era
jet de los aviones de combate, al adquirir 15 aviones DH 100 Vampire y al año
siguiente se compraron 50 aviones Lockheed T-33 Shooting Star.
Desafortunadamente los Vampire tuvieron que ser dados de baja en 1967 debido a
fallas mecánicas.
En Agosto de 1982 durante el
gobierno de José López Portillo, el país tendrá una nueva actualización
importante en sus fuerzas armadas, al adquirir 12 aviones de combate F5
Tiger-II, los primeros cazas supersónicos de México, mismos que hasta la fecha
están en servicio.
Es importante mencionar que en
México la compra/venta de armas estaba permitida y el país tenía su propia
industria de armas de fuego; con las modificaciones a las leyes que se fueron
llevando a cabo con el transcurso de los sexenios, el país fue perdiendo está
calidad y quedando rezagado en la industria armamentista.
El final de la Guerra Fría
desaceleró en cierta medida la competencia armamentística, pero no se ha
terminado, y el surgimiento de las llamadas potencias emergentes hace que esta
carrera siga muy presente.
En el caso de México, desde el
sexenio anterior con Felipe Calderón se ha buscado una modernización de las
fuerzas armadas, de hecho se planteó la adquisición de nuevos aviones de
combate, compra que al final por diversas cuestiones no se llevó a cabo. Recientemente
Enrique Peña aviso que se modernizará la flota aérea tanto de la SEDENA, como
de la SEMAR.
No obstante en cuanto a armamento
terrestre podemos mencionar podemos hablar de cierta modernización en los
vehículos, por el motivo del combate al crimen organizado, también ha habido
cierta mejoría en cuanto a inteligencia, y se desarrolló hace unos pocos años,
un rifle de asalto nacional, el FX-05 Xiuhcoatl (Serpiente de Fuego). Tenemos
que tener presente que si bien México no es un país belicista, sí tiene que
mantener un cierto nivel de modernidad y desarrollo en sus fuerzas armadas,
pues a final de cuentas son parte esencial de la seguridad nacional.
Avión caza F5, parte de la actual flota de la FAM
FUENTES DE APOYO:
http://www.laguia2000.com/el-mundo/la-carrera-armamentista
http://www.monografias.com/trabajos11/arma/arma.shtml
http://www.sedena.gob.mx/conoce-la-sedena/antecedentes-historicos/fuerza-aerea-mexicana/los-origenes


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